Bodega Blanca Paloma. Sabor a pueblo. Bollullos de la Mitación, Sevilla

Había tenido un día duro y, la verdad, es que iba a comer sobre seguro, en uno de mis restaurantes fetiche del Aljarafe sevillano, pero pasé por la puerta del Blanca Paloma, y me llamó la atención. Aparqué y entré.

Qué gusto dar entrar en una casa de comidas con solera, respirar su ambiente rural, disfrutar con sus detalles rocieros, oír sus sevillanas, incluso, su toque taurino y cazador.

Podía elegir de la carta o de su menú del día, y sin ganas de darle vueltas a la carta, elegí entre las cuatro opciones de primero y las consiguientes de segundo.

El pan viene ligeramente tostado y calentito, siendo de agradecer.

Coliflor esparragada

Cuando se lo oí al camarero, ni me lo creía. No las había visto en ningún sitio, y no las comía desde que me las ponía mi madre… Y ya ha llovido. Van cocidas al vapor (a pesar de su olor de cocción) y luego salteadas con ajo y pimentón. Así de simple, y están buenísimas. Mi madre me las solía acompañar de un hermoso huevo frito, que brillaba por su ausencia en este caso. Pero sólo con los recuerdos que me trajo y lo ricas que estaban, el resto sobra.

Churrasco de cerdo

Un churrasco es simplemente carne asada a la plancha o a la brasa. Por definición, vale cualquier tipo de carne, pero suele denominarse así a las partes menos nobles, y acompañarse de alguna salsa. En este caso, el mojo picón estaba de vicio. Sin ser muy picante, tenía su punto justo. La guarnición de patatas fritas caseras siempre es un plus que ayuda a disfrutar de manjares simples como este. No hay platos de más o menos categoría, sólo hace falta saber qué comes. Sin compararlo con carnes nobles, este plato estaba muy bueno.

Natillas caseras

Siempre diré que prefiero fruta, pero a falta de pan… Un postre casero siempre antes que uno industrial, por muy bueno que me diga el camarero que es. Me quedé con las natillas que era el único postre casero, y me recordó al que hacía mi abuela. Con textura demasiado espesa, casi flan. Por eso me gustaba más el de mi madre, que era más crema, aunque igualmente sabrosos.

El servicio fue rápido, aunque la velocidad y los sudores del camarero me pusieran algo nervioso. Un poco de pausa no viene mal. Siendo el salón pequeño, ningún comensal se va a quejar por que tarde un minuto más su plato, y no se crea un ambiente de estrés.

La cuenta del menú ascendió a 7,50€. Un precio muy ajustado para haber comido tan bien.

Bodega Blanca Paloma es especialista en carnes a la brasa, por lo que otro día tendré que probarlas y contaros.

Bodega Blanca Paloma está en avenida Constitución 51 de Bollullos de la Mitación, en Sevilla

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. laacantha dice:

    Ole, ole y oleeee…..jajaja… churrasco ..que divertido. ‘de la palabra me refiero.

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    1. De churruscar o quemar, pero ya se ha convertido en ese tipo de carne😉😙

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  2. marguimargui dice:

    Un menú del día muy baratito.
    Corre el camarero jjj porque para ajustar tanto el precio tiene que servir muchas mesas 😂😂😂😂

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  3. Casi ni lo veía moverse😂

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