Bodega Mi Tierra. Bodega clásica, cocina moderna. Sevilla

Una Burguergambaburguer puede sonar a dibujos para los peques, pero si la acompañas de salsa tártara, tomate kumato y lo comes en mollete de semilla de amapola, se convierte en peli de dos rombos…

Inventos como ese son los que te encontrarás en una carta que no tiene desperdicio en Bodega Mi Tierra, cerca del Parque Amate de Sevilla.

Su interior es algo sombrío y con aires taurinos. No es un salón grande, por lo que se llena con facilidad. Además cuenta con terraza exterior.

Uno de los detalles que llama la atención son los platos semi preparados expuestos en una vitrina. Aunque no lo veamos, todos los restaurantes lo hacen, de lo contrario las elaboraciones más le tas no llegarían a nuestra mesa. Mi Tierra te los expone para que te hagas una idea y se te haga la boca agua antes de pedir.

Como una imagen vale más, he preferido hacerte una foto de la carta para que veas los playos creativos del chef con el que estamos lidiando hoy. No sabes por dónde empezar. Lo quiero todo!!



Así que decido probar estos platos y prometerme volver pronto:

Timbal de aguacate con coctel de salmon y salsa rosa

Un plato suave y riquísimo, donde se puede comer hasta la ensaladita adjunta por que está aliñada. Aguacate y salmón entre una salsa cóctel deliciosa hacen una combinación extraña pero la cremosidad y la mezcla de sabores te conquistan en el primer bocado.

Canelón de carrillada ibérica con crema de patata y boletus

El plato estaba, simplemente, tremendo. En el interior, había una buena cantidad de sabrosa carrillada ibérica, y en el exterior, la salsa estaba muy bien reducida y sabrosa. La crema de patatas le daba consistencia y el boletus todo el sabor. La pasta del canelón era suave y bien cocida.

Burguergambaburguer

La hamburguesa iba acompañada con salsa tártara y tomate kumato y lo comes en mollete de semilla de amapola. Tiene un nombre larguísimo, pero merece la pena aprendérselo. Carne de gamba bien ligada con el huevo y poco pan rallado en la receta, para transportarnos al mar en una receta habitualmente de tierra. 

La cuenta no llego a 15€ y quedé encantado con el servicio, que para estar el local y la terraza a rebosar, fueron muy rápidos y eficientes. Se nota la veteranía, que siempre es un grado.

Las Tradicionales bravas tuneadas o los Chipirones en salsa de azafrán y pan tostado sobre arroz basmati con verduras son otros platos que tengo que probar cuando vuelva, muy pronto.

Y llegó el día en el poder volver a probar más platos en esta bodega tan poco clásica en cuanto al aspecto culinario. Este día no tenían chipirones por lo que no pude probar el plato que quería de mi última visita. Pero como la carta es extensa en delicias, no tuve problema por cambiarlo.

Tartar de atún rojo y quinoa

La quinoa es un pseudocereal que está de moda por su alto valor nutricional y por que no contiene gluten. Se puede cocinar de muchas formas, y ésta, acompañando un tartar de atún me parece fantástica. El atún, fresco y jugoso, estaba bien macerado y al mezclarlo con la quinoa y el cebollino te aporta unos sabores nada habituales, pero igualmente deliciosos. 

Tradicionales bravas tuneadas

Sinceramente, me decepcionaron, no porque no estuvieran ricas, que lo estaban y mucho, sino porque al hablar de tradición tuneada, me esperaba otra cosa más innovadora. Patatas frescas cortadas en gajos y fritas acompañadas por una salsa brava sabrosa y algo picante, y presentadas en una cesta de freidora. 

Albóndigas de carrillada, setas y jamón en salsa de manzana y tomillo

Cuando un plato te entra por la nariz, es buena señal. Al presentármelo el camarero en la mesa, lo primero que hice fue cerrar los ojos y disfrutar del maravilloso olor a tomillo que expedía la salsa. Fue algo instintivo. La manzana le daba consistencia, aunque no mucha, pero ¡qué importa cuando huele y sabe así de bien! Las albóndigas estaban perfectas por dentro y por fuera y tenían un sabor tremendo a campo con el jamón, las setas y la carrillada. Al mezclarlas con la salsa se añadía el sabor aromático y era un espectáculo. 

El servicio de los camareros, de nuevo, fue atento y rápido, a pesar de encontrarse lleno dentro y en la terraza. 

Y de nuevo, la cuenta rondó los 15€. Un gustazo para los sentidos, y para el bolsillo.

Y de nuevo volveré a seguir con más platos con los que conquistar mis sentidos.

Bodega Mi Tierra se encuentra en calle Tamar número 3, en Sevilla.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Cabo Leeuwin dice:

    Una vez vista la carta o menú yo tomaré:

    1) Timbal de salmón y aguacate.

    2) Canelón de carrillera.

    Y pienso comer despacito aunque me muera de hambre. Comer rápido, mega rápido y no. masticar no me hace ningun bien.

    Quizás es la forma de comer de los náufragos, el hambre sempiterno que se te engancha como el pegamento a los dedos.

    Ah, me gusta el cambio en las fotos. Queda mejor el logo que el antiguo texto rojo y grandote.

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    1. Raúl Cuevas dice:

      Buena elección!! Comer despacito es la mejor forma para disfrutar cada elemento de cada plato y todo su conjunto, ademas de sentar mejor jejeje.
      Pues el logo es lo antiguo. Dejé de ponerlo porque ocupaba mucha foto y se veía más que ésta. Tendré que retomarlo o buscar algo más equilibrado?

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