La Sal. Pulpo y atún. Isla Cristina, Huelva

¿Quieres comer un pulpo fresquísimo que haya pasado por unas expertas manos cocineras? En Isla Cristina hay un restaurante con sus propios barcos dedicados a la pesca del pulpo: La Sal.

Cuando vienes a La Sal, no puedes irte sin probar su Pulpo a la gallega o sus Huevas de pulpo. Estos últimos son más difíciles de encontrar en cualquier restaurante que no sea este.

Al entrar, puedes ver un primer salón con barra donde un gran pulpo te invita a degustar sus sugerencias del día.

No puede faltar en todo buen restaurante el contraste entre mar y montaña, encontrándote la vitrina repleta de pescado fresco y junto a ella, un cortador tocando el violín a una buena pata ibérica.

 

Una vez pasamos al salón interior, nos encontramos nuestra mesa reservada bien preparada, con unos aperitivos típicos en la zona: mantequilla y paté de sardina para untarlos en el pan que empezaban a traer en cestas.

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Huevas de pulpoimg_4042

Con una textura parecida a las de choco, pero más compactas, las Huevas de pulpo son una delicia, aun con una presentación tan pobre. Añadiéndole un poco de salsa alioli casera, presentada en un cuenco a parte, el sabor se multiplica. No puedes dejar de pedirlo.

Mojama de Isla CristinaIMG_4021.png

Uno de los motivos por lo que se conoce Isla Cristina es por el buen trato que se le da al atún, tanto fresco, en conserva, en salazón o guisado. Y la mojama de Isla está espectacular. Además, si como en La Sal, saben cortarla tan fina como debe ser, 2-3 milímetros, aderezarla con un excelente AOVE en su cantidad justa para que no tape el sabor salado y presentarla de una forma tan artística, le damos un salto cualitativo extra a este manjar.

Chocos fritosimg_4044

Poco hay que decir cuando unos chocos son tan frescos y fritos con buen aceite de oliva, que al morder sientes esa textura perfecta, ni blandos ni duros, y aun con el bocado entre los dientes sueltas un “ufff cómo están los chocos…!!”

Pulpo a la gallegaimg_4043

Aun no he tenido la suerte de visitar Galicia, pero creo que cualquier gallego se sentiría como en casa con estos rejos de pulpo tan gruesos, y aun así tan tiernos y con tantísimo sabor. La patata, quizás, demasiado fina, no acompañaba tan bien como debiera al llevártelo a la boca. Aderezados en su punto exacto de pimentón y aceite.

Croquetas de jamónimg_4045

Están presentadas en una cesta de freidora y un cuenco de salmorejo para acompañarlas, aunque estaban bien de sabor y el jamón se repartía justamente por la bechamel, ésta no estaba tan fina como suele gustar, presentando un aspecto ligeramente grumoso.

Albóndigas de chocoimg_4047

¡Qué gusto da encontrarte patatas pajas en un plato y saber nada más verlas que son caseras! Crujientes y sin forma definida, coronaban unas albondigas de choco tiernas y con una salsa bien ligada, con cuerpo y con un sabor que intensificaba el ya delicioso sabor de las pelotas.

Atún con tomateimg_4048

Sería considerado delito sin no pedimos atún en Isla, y como no quisimos pasar la noche en los calabozos, hicimos el esfuerzo de disfrutar este Atún fresquísimo con una salsa de tomate deliciosa sobre una camita de patatas frescas fritas. No nos encerraron, pero algo tan rico tiene que ser pecado…

Carrillada en salsaimg_4049

En el último post (tenéis el enlace pinchando aquí), comí, que no disfruté, otra carrillada, pero siendo el mismo plato, ¿cómo puede haber tantas diferencias? Lo único que tenían en común era la ternura de la carne, pero el sabor y los acompañamientos… Como no me gusta hacer comparaciones, aunque ya las haya hecho, estas carrilleras estaban muy tiernas y con mucho sabor. Y es un disfrute ver los ingredientes del sofrito y disfrutarlos juntitos al final mojando en pan la salsa. Aunque me gusta más espesa y mejor ligada, tenía muy buen sabor

Tarta de queso con mermelada de higoimg_4054

Empezamos con los postres y ésta fue mi elección ya que, como sabéis, me gusta probar todo lo nuevo. La había visto pasar a otra mesa, y quedé prendado de la mermelada verde, que al preguntar a la camarera me dijo que era de higo, por lo que despertó aun más mi curiosidad. Higo verde? Me pusieron el plato y la mermelada era de un tono amarronado, más propio de la carne del higo, y le tuve que preguntar por la verde. volvió la camarera de cocinas con un pequeño bol con la mermelada verde diciéndome que sólo era un colorante. así que me presenté a mí mismo mi propio plato añadiéndola. Sabían igual.

La tarta suave, cremosa y nada empalagosa entraba como si fuera aire, pero con un sabor delicioso.

Tarta Príncipeimg_4056

Tres capas de un bizcocho tierno, dos de una crema suave y una capa de un chocolate tan fino como delicioso, hacen de esta tarta, desconocida para mí hasta hoy, un placer para mi paladar. Para repetir y repetir…

Tarta de nataimg_4055

Compacta, pero ligera acompañada de esa “tierra” de bizcocho y caramelo líquido, y lo mejor, es que sabía a nata nata… Rica rica…

Teniendo en cuenta que son platos de la cocina tradicional sin aporte extra de técnicas creativas, la cuenta puede parecer un poco elevada, pero si observamos bien los textos que acompañan las fotos, donde la calidad de los productos sobresale (aunque no esté escrito) 127€ para 6 adultos y 3 niños, es un precio más que justo.

El servicio es rápido, nunca faltaba comida y bebida, y los camareros siempre atentos y dispuestos con amabilidad y simpatía.

La Sal está en el Paseo de las Flores número 13, en Isla Cristina, Huelva.

 

 

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