Chaparral Asador-49. Parada sin sabor. Carrión de los Céspedes. Sevilla

Hay veces que las circunstancias me llevan a un restaurante que no esperaba, pero que conocía de tanto ver un cartel en la autovía A49 que une Sevilla con Huelva. Así que me dije el tan consabido “¿y por qué no?”. A mi me sirvió de poco, sólo para decir “Hoy he comido y punto…”

No se si fue antes el huevo o la gallina. En la salida de Carrión de los Céspedes hay un hipermercado de la piel y el Restaurante Chaparral Asador A49 se intuye propiedad de ellos al tener un televisor mostrando una presentación en bucle con su género y artículos de piel en un expositor.

La entrada es muy atractiva, aunque no se vea desde la carretera, con decoración árabe. De hecho, continua la línea de un salón de celebraciones anexo que tiene incluso un par de leones, copia de los de la Alhambra granadina.

El interior no tiene nada que ver, puesto que tiene las paredes cubiertas de recuerdos de eventos propios y taurinos. Es un local amplio, con iluminación artificial ya que los ventanales son pequeños. Lo mejor es el olor a brasa que impregna el ambiente gracias a una gran parrilla donde preparan las carnes.

 

Disponen de menú del día donde incluyen pasta, ensaladas o sopas de primero, y carnes en salsa, chocos fritos o churrasco de cerdo de segundo. Me apetecía mucho el churrasco para disfrutar el sabor de la parrilla, pero para conocer bien una cocina, nada mejor que probar sus salsas y elegí la carrillada y el salmorejo.

De entrada, junto con la bebida, te presentan un plato con pan tostado con una salsa aceitosa propia, con un sabor que me recordaba al manteca colorá.

Salmorejo

Muy coloradito gracias a más tomate del habitual, poco ajo y más vinagre del necesario (a mi me gusta así, pero más ajo) con una textura que podría ser más espesa y estando acompañado por huevo, aceite de oliva y tacos de jamón de buen sabor. Aunque casi todos los elementos estaban en su punto, el conjunto no deja de ser sólo aceptable.

Carrillada en salsa

Aunque la carne estaba tierna, es sólo la mitad del trabajo para una carrillada en salsa. La otra mitad, es la salsa, por supuesto. Y, en este caso, brillaba por su ausencia. Una carrillada en salsa, sin salsa…  por que ese líquido aceitoso no puede ser llamado salsa. Las patatas podrían tener mejor aspecto y textura si no hubieran estado recalentadas. Un plato que suele estar delicioso por poco trabajo que se le dedique, aquí no pude ni terminármelo…

Tarta de frambuesa

Pocas veces elijo postre, pero viendo lo poco que había comido y diciéndome la camarera que eran caseros, me decidí. Y menos mal. Base bien cocinada, crema en su punto de dulzura y consistencia y buen sabor a frambuesa. Sin duda lo mejor del menú.

El servicio es muy rápido. En escasos minutos tienes el primer plato, y al retirártelo, al poco, tienes el segundo.

9,95€ para este menú es caro, y más teniendo en cuenta la calidad de los elementos.

Visto lo visto, si vas a este asador, con una gran parrilla en el salón, pídete sólo carne a la brasa, porque aunque fuera de poca calidad, el sabor del carbón incandescente tapa todos los defectos. Pero para mí, hay veces que debo sufrir para poder aportaros buena información, porque una carne a la parrilla no tiene mucha ciencia. Según reza su carta de carnes, sólo el secreto es ibérico, del resto no aportan ese detalle, por lo que es de intuir que sean de cerdo blanco. Luego, pollo, cordero y ternera son las otras carnes con las que cierran la carta.

 

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