Restaurante Miramar. Calidad a pie de playa. Punta Umbría, Huelva

En Punta Umbría, puedes disfrutar de unas playas preciosas y unos pescados fresquísimos, recién sacados de la lonja. Pero en pocos restaurantes puedes deleitarte con ambas cosas a la vez, además de un excelente servicio.

Este es el Restaurante Miramar, un lugar donde la clase y el buen gusto no están reñidos con degustar su buen hacer culinario en bañador y chanclas. Sentarte a una mesa bien preparada y poder mirar a través de una ventana el mar, la arena dorada y los cuerpos tostándose al sol, mientras tú estás fresquito gracias a que está perfectamente acondicionado, eso también es Miramar.

La carta presume de pescados frescos en guiso, plancha o fritos; mariscos, conchas, ensaladas y carnes ibéricas, seleccionados cuidadosamente y todos con un tratamiento tradicional garantizando su calidad.

Un pastel de cabracho y sus tostas nos dan la bienvenida mientras nos sirven un excelente Barbadillo, Castillo de San Diego. Seguro que Juan Mari Arzak, creador de este pudin, estaría de acuerdo conmigo en que el sabor era buenísimo, pero tenía exceso de nata.

Tomate aliñado

En un plato tan sencillo sólo tienes que asegurarte de conseguir una buena materia prima en su punto justo de maduración. Con un poco de sal, orégano y excelente AOVE, estaba delicioso.

Croquetas de jamón

Con una fritura y bechamel muy finas, los tacos de jamón ibérico te dejan un regusto riquísimo.

Coquinas

El tamaño fue lo único que decepcionó. Quizás otros no acostumbrados a este manjar, no les importe el tamaño, pero aquí, el tamaño sí importa. De haberlo sabido, hubiera pedido unas almejas finas que se cocinan con la misma salsa, que por cierto, estaba extraordinaria. Salsa tradicional de AOVE bien ligado con vino blanco, ajo y un poco de perejil. No te olvides de hacer barquitos con el pan, que es la mejor parte…

Gambas blancas a la plancha

Imagina el sabor único de una buena gamba blanca de Huelva, y ahora combínalo con la jugosidad que le aporta un golpe de calor, el justo para que libere todos sus jugos. El resultado es espectacular. Ahora imagina los 18€ que vale la media ración de 10 unidades… Pero si piensas en eso, no las pides, y te aseguro que ese sabor tan auténtico no te lo puedes imaginar.

Lubina o róbalo a la sal

Cuando la materia prima es buena y son bien tratadas por manos expertas, cualquier plato es un manjar. El camarero nos avisó de que tardaría unos 45 minutos en salir este plato. Nos agradó su advertencia, pero aun así seguimos adelante, y menos mal… Cocción perfecta, y aunque el desespinado no fue de 10 porque quedaron algunas, ver como se abre, limpia y se sacan los lomos del pescado, es todo un espectáculo. Lo podéis ver en el video que colgué en las redes. Pinchad aquí.

Luego, puedes montarte tu propio plato al gusto, acompañándolo por un picadillo de tomate, cebolla, pimiento y pepino; y/o de una salsa tártara casera que estaba espectacular. Aunque yo, personalmente, recomiendo sólo el picadillo. Me habéis leído muchas veces escribir que acompañar una buena carne o pescado con cualquier salsa que tenga mucha personalidad, como es el caso, mata el sabor del género. Prefiero terminar con el pescado y disfrutar la salsa tártara con un poco de pan o picos. Pero en cuestión de gustos…

La lubina quedó jugosa, tierna y muy sabrosa. Al espectáculo de la limpieza, se unió el del sabor.

Al ser tres comensales, una botella de Barbadillo (por cierto, elegida mejor bodega en 2015) se nos quedó en nada, y repetimos, por lo que quedó media botella. Y esta parte me encanta. Ya saciados, pocos placeres culinarios disfruto más que acompañar las ultimas copas de vino con un buen queso curado y una buena sobremesa.

Queso curado

El total de la cuenta ascendió a 122,10€, donde sólo el róbalo fueron 43,80€ ya que lo pedimos con buen tamaño para los tres comensales.

El servicio y la atención son excelentes, aunque eché de menos que nos avisaran del pequeño tamaño de las coquinas, al igual que lo hicieron con el tiempo de horneado de la lubina. Siempre están pendientes, y siempre hay un camarero cerca para atenderte con suma amabilidad.

No era nuestro caso, pero los peques pueden disfrutar de juegos en la arena mientras los adultos terminamos la comida tranquilos viéndolos disfrutar por los ventanales.

No es un restaurante para todos los bolsillos, pero una vez al año, cuando llega el verano, puedes darte un pequeño homenaje donde sabes que nunca defrauda como vengo haciendo desde hace varios veranos, y se ha convertido en una cita anual para disfrutar con los amigos.

El Restaurante Miramar está en la calle miramar número 1 de Punta Umbría, Huelva.

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